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Salimos
segundos en la categoría y 29 en la General!
Tenemos la primer copita entregada en el podio!
Estamos muy contentos.
Otras estadísticas:
Porsche 911 mejor clasificado (eran 11)
3er. Porsche en la General. El primero es un 356A italiano que salió
7mo. El segundo es un 356C que salió 28. Nos ganó porque
tiene un coeficiente de 1.25 y nosotros 1.10 (Los puntos reales se multiplican
por ese coeficiente).
Corrieron 165 autos, de los cuales 28 abandonaron
Curiosidades:
Juan Manuel Fangio terminó 4to., empezando desde abajo.
O 134 empezando desde arriba. Iba siempre cerca nuestra, con un Porsche
911S preparado para competición. Hermoso (el auto, no Fangio).
Un tipo macanudo y un cago de risa, hacía cualquier cosa. Creo
que ni usaba relojes ni sabía de que se trataba la competencia
pero eso sí, andaba a 1000.
Ruben Daray, con un Honda S800, 1966, terminó 81. Fue además
el presentador de la cena de entrega de premios.
Clay Regazzoni, con un Mercedes coupé, abandonó.
Eliseo Salazar, con un Institec Justicialista!, terminó
72.
Evidentemente, o somos mucho mejores o lo de estos muchachos no es este
tipo de carreras.
Desarrollo de la competencia:
La pasamos bárbaro. Acompañados por nuestro fiel auxilio,
la Honda, piloteada por Federico (mi sobrino) acompañado
de Marcelo (un amigazo).
En la primera etapa quedamos 46. En la segunda quedamos 50. Nos enteramos
recién el segundo día. No lo voy a negar, estabamos algo
desilusionados.
Cuando algun otro competidor te pregunta "como andás?"
la contestación es: "estamos peleando" (si estás
bien clasificado) o "la estamos pasando bárbaro" (si
estás para el carajo". Decidimos que pertenecíamos
al segundo grupo y el tercer día decidimos divertirnos. Evidentemente
somos bárbaros divirtiéndonos porque logramos remontar al
puesto 29.
Y eso que el querido Ferdy, nuestro Porsche, nos dió un susto el
último día. La etapa era a San Martín de los Andes,
donde se paraba a comer en el Regimiento que hay ahí. (Buena comida,
aunque molesto que te hagan hacer saltos de rana después del postre).
El Piter venía de copiloto, pero apoliyando, y el auto empezó
a tironear en alta. Cuando, después de la comida lo quisimos arrancar,
había que tenerlo a 3000 vueltas para que no se apagara. Como andaba
tan mal, paramos a las pocas cuadras a ver que podíamos hacer.
Los de Furlong, que son los que llevan los mosquitos donde cargan a los
autos que abandonan, nos rondaban como aves de rapiña a un pobre
conejito moribundo.
Con nuestros inmensos conocimientos mecánicos, desechamos problemas
con los vidrios sucios y presión de gomas y encaramos hacia el
motor. Refinando, nos desoriéntamos un poco. Llamamos al pediatra
del Porsche, Mariano Ruiz, que por teléfono rápidamente
ubicó el problema en los platinos. Nuestras herramientas consistían
en una navajita suiza. Federico, justificando la etiqueta de AUXILIO que
lucía su vehículo, hizo cuanto pudo. Finalmente, conseguimos
a pocos metros un mecánico, que terminó de pulir los platinos
y el auto quedó andando perfecto. Pero habíamos perdido
como hora y media. Ya habían pasado todos los autos.
Piter pisó el pedal, yo dejé de decirle "cuidá
el auto", y a 1000 llegamos a la primera manguerita. Habían
desarmado todo y se estaban yendo. Ahí arrancaba un tramo de 20
Kms. Un poco de labia y nos tomaron el tiempo a mano.
De vuelta a 1000 y en el punto siguiente habían sacado las mangueritas,
pero tenían la máquina conectada. Muy gauchos, volvieron
a poner las mangueritas y nos tomaron el tiempo. Como en ese punto teníamos
que esperar hasta cruzar las mangueras, Fede salió carpiendo a
avisar al siguiente que estaba a unos 30 Kms. Así que, cuando llegamos
a ese punto, atendido por conocidos de Bariloche, los 11 minutos de espera
tuvimos que aguantarnos unas cuantas cargadas. Pero, todo bien.
Después teníamos la última prueba, la más
difícil, en el barrio abandonado de Alicurá. Eran 6 mangueras
muy complicadas. Largar, pisar la primer manguera girando marcha atrás,
hacer 2 cuadras, pisar otra manguera, doblar a la izquierda, 2 cuadras
con manguera mas o menos en el medio, girar a la derecha 1 cuadra con
manguera en el medio, doblar a la derecha con manguerita ahí nomás.
4 segundos. Había que cumplir con 6 tiempos exactos, entre distintas
combinaciones de mangueritas. Teníamos el aparato exacto para hacer
este complejo recorrido, gran trabajo de Duga, un compañero de
TecnoAcción, pero metí la pata al marcar la tercer manguera.
En mi descargo sólo puedo decir que con el cuerpo salido por la
ventanilla (para poder ver cuando el auto pisaba las mangueritas), mirando
el reloj adentro y cantándole los tiempos a Pedro y simultáneamente
las mangueritas afuera, la cabeza golpeando en los barquinazos que daba
el auto, evidentemente se me movió el coágulo y marqué
antes.
Momento de confusión sin posibilidad de reflexión, pero
el Piter tiene un reloj en la cabeza, así que no salimos tan mal.
Llegamos al Llao-Llao a las 20h03m42s, habiendo salido a las 08h20m40s.
Perdonen la precisión, pero uno queda así.
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